SE SILENCIARON LOS CONCIERTOS
SE SILENCIARON LOS CONCIERTOS La música del violín ha callado sus cuerdas en un futuro incierto, dejando el paisaje desolado y casi muerto. El sol de los conciertos ya no habla, la diosa de la música guardó sus blancos vestidos alegres. Es un ocaso sin notas musicales, con un sol que lentamente enmudece entre tintes naranjas deslucidos. La pandemia ha apagado la voz de los músicos y de los cantantes. Los conciertos llenos de gente hoy lucen desérticos desolados. Nosotros sabemos que es por nuestro bien, pero duele no tener la compañía de sus violines, violonchelos, pianos y demás. Duele no gozar de un concierto al aire libre, y ver a nuestros cantantes sin trabajo. Un ocaso sin música, un ocaso, sin el sol de la voz de los artistas y cantantes ha pintado el odioso virus. Nosotros resignados aceptamos, pero ansiosos esperamos el retorno del jolgorio, del baile ...