SE SILENCIARON LOS CONCIERTOS

 






SE SILENCIARON LOS CONCIERTOS

 

La música del violín

ha callado sus cuerdas

en un futuro incierto,

dejando el paisaje desolado y casi muerto.

 

El sol de los conciertos ya no habla,

 la diosa de la música

 guardó sus blancos vestidos alegres.

 

Es un ocaso sin notas musicales,

con un sol que lentamente enmudece

entre tintes naranjas deslucidos.

 

La pandemia ha apagado la voz de los músicos

y de los cantantes.

Los conciertos llenos de gente

hoy lucen desérticos desolados.

Nosotros sabemos que es por nuestro bien,

pero duele

no tener la compañía de sus violines, violonchelos, pianos y demás.

Duele no gozar de un concierto al aire libre,

y ver a nuestros cantantes sin trabajo.

 

Un ocaso sin música, 

un ocaso, sin el sol de la voz de los artistas y cantantes

ha pintado el odioso virus.

 

Nosotros resignados aceptamos,

pero ansiosos esperamos el retorno del jolgorio,

del baile de las gentes,

y las risas jaraneras.

 

Pero la música no muere en el mar fatídico de un virus,

la música vive impregnada en el alma

de los que amamos la música

 hasta los huesos.

 

 

 

Autora Edith Elvira Colqui Rojas-Perú- Derechos reservados

 

 

 

 

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